En una oficina de Nairobi, un avatar digital mueve las manos en lengua de señas mientras traduce una conversación en tiempo real. Se trata de Terp 360, una plataforma de traducción que utiliza avatares 3D impulsados por inteligencia artificial (IA) para interpretar voz y texto en lengua de señas, con el objetivo de hacer la comunicación más inclusiva para personas con dificultades auditivas. Este es un ejemplo real de una tecnología pensada para reducir las brechas de comunicación que existen en el mundo y que generan exclusión.
15 % de la población mundial, o sea unos mil millones de seres humanos, se enfrentan a la discriminación, la estigmatización y otras barreras que les impiden participar en la sociedad en igualdad de condiciones con los demás. Así lo señala el último informe de la Estrategia de las Naciones Unidas para la Inclusión de la Discapacidad, que se creó para asegurar el cumplimiento de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Este tratado internacional de la ONU tiene el propósito de promover, proteger las condiciones de igualdad de los derechos humanos y las libertades fundamentales de la población con deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo.

Así mismo, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) afirma que, en el 2020, unos 85 millones de habitantes tenían alguna discapacidad física o cognitiva en América Latina y el Caribe, lo que representa el 14.7 % de la población regional. Los datos mostraron que los hogares donde viven personas con estas dificultades son más pobres y que en una de cada cinco familias en situación de pobreza extrema vive una persona con diversidad funcional.
La exclusión de individuos con alguna situación de discapacidad es injusta e insostenible, pues representa pérdidas importantes de capital humano para la región, donde, según el BID, el 15 % de los jóvenes o niños con este tipo de condiciones no van a la escuela, y uno de cada dos encargados del hogar con limitaciones funcionales no participan en el mercado laboral, lo cual limita las oportunidades presentes y futuras de sus familias.
Un problema, una solución para todos
La inclusión y la accesibilidad son estrategias que pueden mejorar la calidad de vida y la participación en la sociedad de una población. Por esto es importante pensar, diseñar y desarrollar ideas orientadas a la inclusión y accesibilidad, pues si favorece a personas en situación de discapacidad, significa que puede beneficiar a todas las personas. Existe un concepto llamado curb cut effect (efecto del corte de acera) mediante el cual se explica cómo soluciones diseñadas para personas con discapacidad benefician a toda la población. En este caso, por ejemplo, una pequeña rampa que corta la acera se pensó en un principio para que circularan ciudadanos en sillas de ruedas, pero luego se usó para movilizar carritos de bebé, bicicletas, carretillas de carga, maletas, etc.

Angélica Parra, diseñadora gráfica y experta en experiencia de usuario, comenta que diseñar para un grupo específico, y sobre todo en accesibilidad, beneficia a toda la sociedad: «Por ejemplo, los subtítulos en tiempo real como los que implementó Skype pueden estar pensados inicialmente para personas con poca o nula audición, pero terminan siendo útiles para cualquier persona en distintos contextos. Lo mismo ocurre con los sistemas de transporte que anuncian por audio y texto la siguiente parada: aunque respondan a una norma de accesibilidad, ayudan a cualquier usuario, incluso a alguien que no puede ver por la ventana o que es nuevo en la ciudad. También se ve en el diseño de objetos, como los utensilios de cocina para pacientes con artritis que resultaron ser más cómodos y fueron adoptados de manera masiva por diferentes públicos».
Angélica, quien fue líder de diseño del área de Diversidad e Inclusión de Bancolombia y trabajó en la caracterización del primer censo digital del país, enfocado en la accesibilidad de personas con discapacidad visual y auditiva, confiesa que trabajar para este sector le permitió crecer como profesional: «Los diseñadores de experiencia solemos enfocarnos mucho en la pantalla: colores, formas, interfaces. Pero la accesibilidad nos obliga a diseñar para los sentidos: pensar en cómo suena algo, cómo se percibe auditivamente. Eso amplía el campo de intervención y mejora la experiencia para todos».
Innovación universitaria y alianzas que transforman
Las universidades han sido un eje importante para el desarrollo de investigaciones y proyectos en pro de la inclusión. En la Institución Universitaria Pascual Bravo se adelantan proyectos para favorecer a personas con dificultades motrices severas, con limitaciones de movimiento, que permanecen acostadas o en sillas de ruedas, con la idea de que puedan interactuar con su entorno y con la computadora de forma autónoma, sin depender de un asistente para realizar actividades básicas.
Hay dos conceptos fundamentales en este estudio. El primero es la accesibilidad, entendida como el conjunto de características que permiten que cualquier individuo sin importar su condición física, pueda relacionarse con un ambiente, producto o servicio. El segundo es el de las tecnologías de apoyo, que permiten compensar limitaciones y potenciar las capacidades que la persona sí tiene. «Nuestro enfoque no está puesto en la discapacidad sino en las capacidades residuales: si un ser humano puede mover un dedo, una ceja o abrir la boca, esa pequeña capacidad se puede convertir en una herramienta para interactuar con su entorno mediante las soluciones digitales», explica Javier Saldarriaga Cano, ingeniero de sistemas y líder de esta investigación, de la que también hacen parte la ingeniera Yudy Andrea Quintero y el diseñador Nicolás Restrepo.

Los principales beneficiarios del proyecto tienen limitación motriz severa y dificultades del habla, así como parálisis cerebral, lesiones medulares, distrofia muscular, espina bífida, esclerosis múltiple, malformaciones o amputaciones de brazos, así como adultos mayores con dificultades de movilidad. Javier describe que, de forma indirecta, se benefician las familias, los cuidadores y las instituciones de rehabilitación: «Los asistentes de este tipo de pacientes suelen estar dedicados a ellos las 24 horas, lo que les genera una carga horaria y emocional muy grande, teniendo muchas veces que dejar sus trabajos».
La iniciativa, que lleva el nombre de Asistente digital para el apoyo de personas con discapacidad motriz severa y dificultades del habla (ASIDI) se desarrolló en dos etapas. En la primera se diseñó un dispositivo capaz de captar señales a través de la respiración o del tacto. Un soplido, un clic con la frente o un mínimo movimiento del dedo generan una señal que llega a un software que funciona como un sistema de escaneo: recorre de manera automática las opciones en pantalla y, cuando la persona emite la señal, es como si hiciera clic en esa opción. Así, puede controlar dispositivos del hogar como lámparas, ventiladores, aire acondicionado o televisores a través de un dispositivo domótico que recibe las órdenes del software por Wi-Fi. También puede escuchar música, seleccionar emisoras de radio, ver películas, comunicarse y usar videojuegos.
Esta primera etapa ya está terminada: «Contamos con el apoyo institucional y con recursos económicos de Sapiencia, que nos permitieron fabricar los prototipos, imprimir carcasas en 3D y realizar pruebas con personas en situación de discapacidad», asevera Javier, quien señala que también diseñaron una aplicación para los cuidadores, con la que se puede monitorear o controlar de forma remota lo que la otra persona está haciendo.
Con la segunda etapa, que está en desarrollo, se espera que no se requiera un dispositivo físico adicional, sino que la cámara del computador identifique los gestos y movimientos de la cara para controlar toda la interfaz: «Ya contamos con una versión web del sistema que detecta el rostro mediante inteligencia artificial y permite controlar la interfaz a partir del movimiento de la cabeza, la orientación facial y gestos específicos solo con la cámara web del computador o de la tablet. Esto facilita la interacción sin necesidad de teclado, mouse o dispositivos físicos adicionales, lo que amplía las posibilidades de acceso para personas con limitaciones motrices severas. Además, el nuevo software será una aplicación web, para que pueda utilizarse desde cualquier navegador sin necesidad de instalación local», concluye Javier.
Tecnología con impacto social
En los últimos años, gobierno, empresas, universidades y colectivos sociales del país han hecho esfuerzos por apostarle a la inclusión de personas con algún tipo de impedimento. Esto desde varios frentes, como la defensa de los derechos primordiales, el desarrollo de softwares especializados o la capacitación de personal. También la implementación de recursos inclusivos en ciudades o instituciones, la creación de objetos que facilitan el acceso a lugares o a conocimiento y una larga lista de innovaciones a favor de la integración y acogida en la sociedad.
Apostarle a este tipo de proyectos es importante porque Colombia tiene el potencial de desarrollar su propia innovación. Así lo afirma Felipe Henao, ingeniero mecatrónico y creador y director de Umbrá: «Muchos productos importados, en especial de Asia, están diseñados para condiciones distintas. En ciudades como Medellín, con topografía montañosa, esos dispositivos fallan rápidamente. Nosotros diseñamos tecnología pensada para las condiciones locales: pendientes, cargas exigentes y uso real del usuario colombiano», enumera Felipe, quien subraya lo valioso de llevar a cabo este tipo de avances tecnológicos en el país: «De hecho, el nombre Umbrá proviene de una tribu indígena colombiana y significa de la cordillera, ese es el concepto de la empresa, refleja nuestro enfoque local y nuestro compromiso con el territorio».
David Teherán es un usuario de Matt, otra empresa que nació en la ciudad de Medellín y que fabrica y comercializa triciclos y sillas de ruedas eléctricas. David sufrió un accidente por arma de fuego que involucró su médula espinal, lo que le ocasionó una reducción de su movilidad. Sobre los beneficios que trae el uso de esta innovación, comenta que le dio más autonomía, libertad y un mejor manejo del tiempo, ganó accesibilidad y eliminó muchas barreras. Ahora es guía turístico de la ciudad para personas que cuentan con la misma condición.
Los gobiernos no deben quedarse atrás y están en el deber de diseñar e implementar estrategias de accesibilidad para este tipo de público. MinTIC tiene disponibles algunos programas para incentivar a las personas en situación de discapacidad a usar las TIC. Para población con dificultades visuales existen dos softwares: ZoomText, que magnifica las pantallas, y Jaws, que lee lo que hay en el ordenador, ambos se pueden descargar de manera gratuita en ConverTIC.
También cuenta con la app Cine sin Barreras, que ofrece una amplia oferta de películas que utiliza la audiodescripción, el subtitulado especial y la lengua de señas colombiana, primera aplicación de este tipo desarrollada en Latinoamérica. Por otro lado, dentro de SmartFilms, festival de cine hecho con celulares, se creó la categoría SmarTIC Incluyente, que incentiva la apropiación y uso de las TIC en individuos con diversidad funcional.
Apostarle a la accesibilidad es una decisión importante para el progreso de una comunidad, pues las sociedades que eliminan barreras amplían su capital humano, fortalecen su economía y promueven una cultura más equitativa. La tecnología, cuando se diseña pensando en quienes enfrentan mayores obstáculos, deja de ser un privilegio y se convierte en un puente. Porque, al final, construir un mundo accesible es mejorarlo para todos.




